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Todo comienza en nuestras fincas de la zona de Guijuelo. En ellas nuestros cerdos de raza ibérica pastan a su antojo, sanos y musculados, sentando la base de un producto de gran calidad y pureza.
La calidad Jesús Valle comienza cuando nacen nuestros cerdos ibéricos.
Cada cerdo ibérico de bellota de nuestra ganadería disfruta de unas 2 hectáreas de terreno para poder alimentarse de bellotas y hierba, obteniendo así un producto natural.
Es por ello que el cuidado, limpieza y mantenimiento de nuestros montes es lo más importante de todo para nosotros, ya que solamente de esta forma podemos mantener a lo largo del tiempo la calidad de las bellotas para poder seguir disfrutando de este regalo de la Naturaleza.
Una vez sacrificados los cerdos, comienza un lento proceso de maduración en nuestras bodegas, donde las piezas más nobles permanecen el tiempo necesario hasta conseguir ese sabor exclusivo que usted busca en su mesa.
Nuestro ciclo de producción se completa cuando usted disfruta de los mejores ibéricos.